Bioinsumos vs agroquímicos: lo que sí son
(Parte 1 de 2)
En Biointropic conversamos con René Neira, asesor en temas agro del equipo, quien actualmente está liderando procesos de validación de bioinsumos en distintos cultivos en el departamento de Risaralda, Colombia, en el marco del proyecto liderado por Risvalley con el apoyo de otras entdiades.
A propósito de esta iniciativa, hablamos con él para resolver algo que sigue generando muchas dudas en el sector:
¿Qué son realmente los bioinsumos?, ¿En qué se diferencian de los productos químicos?, ¿Y qué tanto de lo que creemos es cierto?
Esta conversación la dividimos en dos partes.
En este primer artículo nos enfocamos en definiciones, diferencias clave y algunos mitos comunes.
En la segunda parte abordaremos temas como rentabilidad, impacto ambiental, limitaciones y el futuro de los bioinsumos en el agro.
Empecemos por lo básico: ¿Qué es “químico” y qué es “bio” en el agro?
Cuando hablamos de productos química en el agro, ¿De qué estamos hablando realmente?
En general, nos referimos a productos de síntesis química diseñados para la protección de cultivos o la nutrición vegetal.
Muchos de estos productos:
- Se derivan de procesos industriales, en varios casos a partir del petróleo
- Contienen ingredientes activos diseñados para actuar de forma específica sobre plagas, enfermedades o nutrición
Ahora bien, hay un punto importante: varias moléculas originalmente fueron descubiertas en la naturaleza (en bacterias, hongos o plantas) y luego fueron aisladas y producidas a escala industrial.
Es decir, los productos de síntesis química no siempre son completamente ajenos a lo natural, pero sí implican procesos de síntesis y concentración que cambian su comportamiento.
Entonces, ¿Qué es un bioinsumo?
Un bioinsumo es un producto basado en:
- Microorganismos (o sus metabolitos)
- Extractos de plantas
- Otros materiales naturales
Pero aquí hay una aclaración clave:
lo bio no significa ausencia de química.
La química está en la naturaleza. Lo que diferencia a los bioinsumos es que se apoyan en procesos biológicos o biotecnológicos, como fermentación, extracción o multiplicación controlada de organismos.
Y algo fundamental:
👉 deben producirse bajo estándares de calidad rigurosos y libres de contaminantes.
Un mito importante: “lo bio es bueno y lo químico es malo”
¿Qué tan cierta es esa idea?
Según René, esta es una de las confusiones más comunes.
Existe la percepción de que los productos de síntesis química siempre son perjudiciales y los productos bio son completamente seguros. Pero en realidad: ninguno es inocuo por definición.
Hay extractos naturales que pueden ser altamente tóxicos si se usan mal. Por ejemplo, la rotenona (de origen vegetal) puede afectar polinizadores, fauna benéfica e incluso la salud humana si se manipula de forma inadecuada.
La conclusión es clara:
El riesgo no depende solo del origen del producto, sino de su uso, su calidad y su manejo, entre otros aspectos.
Los productos de síntesis química no siempre son completamente ajenos a lo natural y los «bio» no siempre son seguros. Hay variables que inciden.
¿Cómo funcionan realmente estos productos en el cultivo?
¿Qué caracteriza a los productos de síntesis química?
Un producto de síntesis química está compuesto por un ingrediente activo y una formulación que define:
- Su mecanismo
- Su modo de acción
- Su toxicidad
- Su comportamiento en el ambiente
Están diseñados para actuar en momentos específicos del cultivo, cuando las poblaciones de plagas o enfermedades son manejables.
Sin embargo, en la práctica suele ocurrir algo distinto:
- Se aplican cuando el problema ya es alto
- Se usan con mayor frecuencia de la necesaria
- Se omite el monitoreo del cultivo
Esto genera:
- Mayor costo de producción
- Aparición de resistencia en plagas
- Impactos negativos en polinizadores y fauna benéfica
- Contaminación de suelos y cuerpos de agua
- Entre otros
Además, muchos de estos compuestos (o sus metabolitos) pueden permanecer en el ambiente durante largos periodos, afectando ecosistemas acuáticos y biodiversidad.
¿Y cómo funcionan los bioinsumos?
Aquí cambia la lógica.
Los bioinsumos suelen actuar a través de múltiples mecanismos:
- Mortalidad directa
- Alteración del comportamiento de la plaga
- Activación de defensas en la planta
Y aquí viene uno de los mayores retos culturales:
👉 No siempre generan un efecto inmediato visible.
A diferencia del efecto “knockdown” (efecto inmediato o de choque) de muchos productos de síntesis química, en los bioinsumos la plaga puede seguir visible —incluso caminar o parecer activa—, pero ya no se alimenta del cultivo ni continúa su proceso de oviposición (puesta de huevos).
En el caso de las enfermedades, el micelio —la parte viva del hongo que crece dentro o sobre la planta— o las estructuras del patógeno pueden seguir observándose, pero las esporas ya han sido afectadas y la lesión deja de producir nuevas infecciones.
Es decir, el control ya está ocurriendo, aunque no sea evidente a simple vista.
Un punto clave: aprender a evaluar distinto
Uno de los mayores desafíos no es técnico, es cultural.
Estamos acostumbrados a evaluar el éxito por el efecto inmediato. Pero en sistemas biológicos, los resultados pueden ser:
- Graduales
- Indirectos
- Acumulativos
- Aditivos
Por eso, el monitoreo del cultivo y el conocimiento del producto son fundamentales.
Para cerrar: más claridad, mejores decisiones
Entender estas diferencias no es un tema teórico. Es clave para tomar decisiones más informadas.
Los agroquímicos han sido herramientas fundamentales en la agricultura, pero su uso inadecuado ha generado impactos negativos importantes en el ambiente y la salud.
Los bioinsumos, por su parte, representan una alternativa y una evolución, pero requieren conocimiento, correcta selección y manejo para ser realmente efectivos.
En ambos casos, el punto no es elegir uno u otro de forma radical, sino entender cómo, cuándo y para qué usarlos.
📌 En la segunda parte de esta conversación profundizaremos en:
Uno de los mayores desafíos en la adopción de bioinsumos no es técnico, es cultural.